viernes, 18 de enero de 2013

Mi vida y una araña

Un pequeño cuento que se me ocurrió escribir hoy por la mañana. Luego de tanto pensar como continuar "el amor en tiempos de verano". YAW.

Te levantas tarde porque ayer te amaneciste en una juerga inolvidable pero tú no recuerdas nada. Tu cuarto esta asquerosísimo. Apestas a licor y tu ropa continua mojada tras largas horas de licor sobre ella. Te levantas de la cama y empiezas a sentirte mareado. Crees que es efecto del alcohol. Te das un sacudón y cae lentamente una araña que se aferraba a tu brazo izquierdo. Ella trata de tejer su telaraña mientras la gravedad le impide y solo atina a caer de espaldas. Ahora la ves indefensa a pesar de su tamaño regular. Es negrísima. Quieres pisarla pero el solo hecho de ver su gigantesco abdomen crees que salpicara por todo el suelo el veneno que guarda esta arpía desamparada. Decides enfrascarla con un vaso que guardas hace mucho en tu cuarto. Te ríes y le dices: pobre insecto. Lo colocas encima de tu escritorio. Ella te odia. Papa grita desde el primer piso que te apures porque se hace tarde para salir. Luego de la visita que realizaste a tus primos y de la resaca que se te paso con un duchazo de agua fría y un par de analgésicos a escondidas, te diriges directo a tu casa porque hoy es domingo y tienes que alistar tus cosas para mañana a la universidad. Revisas las lecturas, tus apuntes y sonríes porque te das cuenta que no hay tareas ni exámenes. Te sientes aliviado y te tiras en la cama. Te acuerdas de la amiguita que habías conseguido en la mañana. Miras el frasco y no encuentras nada. Te levantas asustado y miras todos los rincones de tu cuarto. Sales del cuarto y te paras frente a la puerta, crees que se observa mejor desde afuera. Pero no hay nada cerca. La araña es regularmente grande como para no notarla. Te frustras por haberla perdido, y ahora, no poder dormir tranquilo. Te sientas hasta la medianoche tratando de pensar en que pudo haber sucedido con la araña si estuvo indefensa y totalmente inhabilitada por un vaso, que por cierto, se encuentra en el mismo lugar. Empiezas a bostezar y decides acostarte. Finalmente lograste olvidar a la araña. Duermes locamente enamorado por tu sueño. Respiras pausadamente mientras tu imaginación va creando escenas donde tú eres todo y los placeres de la vida te cargan de felicidad. Mientras roncas, se acerca una manada de arañas que van entrando como ladronas por el agujero de la puerta, todas en fila y marchando a un mismo paso. Suben lentamente por tu pierna, te ríes creyendo que te están besando la pierna. Luego suben a tu torso desnudo para finalmente tocar tu rostro. Ahora si te das cuenta y exclamas: mierda ayuda. Nadie te escucha porque estas solo. Agarras tu almohada y empiezas a golpearte. Todas las arañas parecen tener más fuerza que tu porque se impregnan a tu cuerpo y no se sueltan para nada. Quieres agarrar una por una pero te da asco. Te sacas los pantalones y ahora estas completamente desnudo pero todavía observas amiguitas sobre tu cuerpo. Entras en locura. Sigues gritando de desesperación. Incluso lloras. Las arañas parecieran burlarse de ti. No puedes más y abres la ventana. Ni siquiera miras y te lanzas. La caída es de película. Sientes que tu cuerpo se desgarra en el aire. Al pasar el segundo piso en cámara lenta sientes que es el final. Unos segundos antes del impacto te das cuenta que no tienes ninguna araña encima tuyo. Nunca las tuviste. Mueres.

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