jueves, 24 de enero de 2013


4. Ayer fue un día normal. Todo estuvo dentro de lo común. Sin embargo, romina notó algo diferente en él. No le preguntó que tenía o por qué pasaba, pues, prefería mantenerse reservada y preocuparse por sí misma, así no lo desee. Hoy romina amaneció muy enferma y ha pensado, al levantarse, en comprar unas pastillas que la harán dormir pero, de seguro, curaran inmediatamente la enfermedad. Su mama, tan preocupada, le ha preparado un suculento desayuno, a base de huevos revueltos, tostadas americanas y jugo de papaya con naranja. Ella se lo tomo todo fingiendo no estar enferma. Luego de comer, ha salido a comprar las pastillas para doparse internamente y dormir para curarse. El sueño es extraño. Ella se encuentra sola en una esquina la cual no recuerda cual es exactamente. El punto es que observa fijamente la vereda del frente. Están él y otra chica. Se están abrazando y besando lentamente. Juegan con sus lenguas y se agarran de las manos intensamente. Ella recuerda el pasado. Recuerda cuando se enamoro por primera vez y sufrió un ataque de locura porque vio a su pareja hacer lo mismo. Tuvo que ser hospitalizada 9 meses en un centro de rehabilitación.  Estuvo a punto de morir. Romina se acerca con pasos firmes pero con ojos llorosos. Lo putea diez veces, le reclama el amor que podrían tener, le grita alocadamente y sin medir la fuerza de sus movimientos le lanza un puñete en el estómago. El solo sonríe nerviosamente mientras ve que su pareja se aleja y corre avergonzada. Romina le lanza una cachetada y cuando el chico le pide de rodillas que lo perdone ella lo escupe. Jodete mierda es su dictamen. Ella se va. El llora en el suelo desconsoladamente. Romina ha despertado y no se ha percatado que se ha curado, pero si se da cuenta de sus ojos llorosos y del latido del corazón que ha aumentado desde que se ha acostado. Sale al baño, se mira en el espejo y respira hondo para recuperar el zen. No quiero sufrir, murmura. Ahora tiene que alistarse para ir al centro de estudios y volver a verlo. De hecho, el principal motivo por la cual va a estudiar es el. Disfruta de él mientras habla, come, grita, juegan, ríen, etc. Desea mientras se baña que el sueño no sea una premonición. Desea no sufrir más y no pecar de ingenua otra vez. Por último que el sueño no sea más que eso, y si hay alguna forma de evitarlo que dios la tenga en su gloria. Nadie sabe lo que pueda pasar. Ni siquiera ella misma se conoce. Por otra parte el se ha quedado dormido y ya no quiere saber nada mas de nadie más, por el momento. Romina y Claudia son dos cargas emocionales que él tiene que manejar.  A fin de cuentas ha decidido y le ha respondido mediante una carta diciendo entre líneas que no la quiere volver a ver. Claudia debe estar rajando de él porqué desde que se ha levantado la oreja le arde jodidamente. Sin embargo lo llama a cada momento. El no quiere responder porque no sabría que decir. La ha bloqueado y ha pisado el pasado de una forma abrupta pero voluntaria. Ahora tiene que pensar en romina. Tierna, alegre, solidaria, pasiva y totalmente fina. Sus ánimos no serán los mejores, pero es el día en que le tenga que decir que la ama. Por ella ha terminado una amistad que podría haberse convertido en una relación.  Por ella sus sueños han cambiado extrañamente. Por ella ha dejado de valerse por otros. Suficientes razones para él para quererla toda la vida. Como lo dijo antes: es bonito enamorarse en verano, como que hay otro feeling. Así no salga el sol está convencido que hoy día brillara y será feliz. Vivirá en esa burbuja que tanto soñó, con ella. 

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