sábado, 26 de enero de 2013


5. Es tiempo de ducharse y poner un poco de música para estimularse. El ipod está en modo random. El ipod donde solo hay música de Cerati, música donde se habla con estilo, ideología y metáforas se mezclan y se convierten en música para volar, pero, al fin y al cabo, dicen la misma “vuebada”, el  piensa.  Primero suena en la ciudad de la furia y se lamenta de haber nacido en el Perú, tierra de cholos. Luego le sigue entre caníbales y recuerda a su ex, Claudia. Piensa varios segundos en ella y después la manda al carajo mentalmente mientras se frota el trasero con elegancia. En último lugar suena “crimen”. Esta canción lo pone sentimental. Recuerda a romina. Se soba la entrepierna y piensa en los deseos más intensos que ha podido mentalizar. Piensa en sus senos, su boca, sus piernas finísimas. Finalmente se enjuaga y sale como Adán en busca de Eva hacia su dormitorio; a intentar ponerse guapetón a pesar de que la naturaleza no haya sido grata con él. Es hora de partir y como siempre toma el carro más vacío porque odia con todas sus fuerzas viajar parado. Los nervios están tensados por el momento tan inquietante. El hecho de pensar cuál será la respuesta de Romi (siempre ha pensado en llamarla así pero no se ha atrevido a decírselo)  lo pone nervioso, intranquilo, lo fatiga pues la respiración se le corta. Sin embargo, en verano hay otro feeling. Es el único punto de apoyo que puede tener. En verano todo puede pasar, así que eso lo tranquiliza al menos hasta que no recuerde que romina es la perfección hecha mujer, inteligencia y belleza juntas. Baja paradero, grita con su voz finísima. Se persigna antes de bajar como siempre lo ha hecho y se dirige al salón. Hola, ¿cómo estás? dice mientras le brillan los ojos y trata de estabilizar su respiración por la corrida que se ha dado para alcanzarla en la puerta. Ella responde mirando hacia el suelo: Muy bien, ¿oye, sabes? Te tengo que decir algo muy importante. ¿Es grave? No, para nada. ¿Qué es? De repente suena el inoportuno timbre indicando que los alumnos deben entrar a clases y la espera será eterna para él. Se putea mentalmente y saca sus cuadernos para dibujar lo que podría pasar más adelante. Será la vida o la muerte. Será un dictamen o una súplica. Ella no se inmuta en mirarlo a pesar de la cercanía de sus asientos. El está en otras. Finalmente termina la clase y luego de escuchar al ansioso profesor dejar las tareas para mañana, porque si no me descuentan muchachitos, suele decir; sale romina en busca de él. Lo toma del brazo con fuerza y lo lleva, sin mencionar una palabra en el camino, hacia el parque trasero. El se deja llevar. No da buen aspecto este parque. Fumones, ebrios, comercializadores de drogas, putas en cada esquina y carritos “sangucheros” llaman su atención. Mientras se dirigen hacia una de las bancas, el se cuestiona muchas cosas. ¿Estará ella enamorado de mí? ¿Llevará al carajo la amistad? ¿Tendré que besarla? ¿Me pedirá ser solo amigos? ¿Me invitara una hamburguesa, una alita o un huesito? ¿Seré su novio? Piensa: no más preguntas y a decirle que la amo. Yo te amo.





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