La chica acosadora
Capitulo 1
Me gusta cómo eres
Natalia vive con su madre, “la curandera”, pues
dicen que en cinco minutos te pone como cañón, y eso le disgusta a ella; las
habladurías y chismes denigrantes. Al principio
a Natalia la conocíamos de vista. Habíamos escuchado hablar de ella porque era
muy bonita y luego por las discusiones que tenía con su mama ya que se
escuchaban en toda la urbanización a viva voz. Confieso que teníamos temor
hablarle por su actitud huraña que nos hacía pensar que era una misántropa civilizada, sin embargo, Jorge “el entrador”, poco a poco la invitaba a formar
parte del grupo. Repentinamente asistía a nuestras reuniones, salidas en grupo,
etc. Y así, por obra de dios, la conocí a fondo. Recuerdo que todos me molestaban con ella.
Que porque no le caigo, que si ya tuvimos relaciones, que si ya conocí a “la
curandera”, y todas esas preguntas que hacían que me aleje de ellos. Yo solo quería
tiempo a solas con ella. Quería que me cuente todo el día las historias
regionales, mitos y leyendas urbanas que formaban parte de su folclor. Todo iba
bien como amigos. Sin embargo, al primer mes de conocernos me dijo que quería
estar conmigo y que me amaba demasiado.
Sin percatarme de sus sentimientos en ese momento lo único que hice fue
reaccionar de mala manera y gritarle que no quería nada con ella. Para error
mío ni siquiera le dije que quería ser solamente un amigo. Nos dejamos de ver
por una semana (distancia aceptable) hasta que ella vino voluntariamente a mi
casa y me dijo que quería hablar a solas. Yo acepté pues también quería
disculparme. Fuimos a la guarida de mis amigos que desde pequeños conservamos y
la mantenemos a salvo. Hablamos en voz baja como ocultándonos de los demás; nos
miramos y nos abrazamos. Ella me dijo que nunca volvería a forzarme ni a
cometer una estupidez como esa. Yo le dije que mi reacción fue muy alterada y
que me disculpe por todos los santos que mis actitudes no les debo a mis
padres. Salimos de allí y para maldita suerte encontramos a mis mejores amigos.
Jorge gritó: ¡buena campeón ya la bautizaste! Roberto aplaudía sarcásticamente
y Andrés con su capacidad para el silbido entonaba el Danubio azul pretendiendo
que nos íbamos a casar. Natalia estaba rojísima y solo atine a jalarla del
brazo y sacarla de allí. ¡Campeón ya es hora que le digas a mamita que no eres
virgen! grito Jorge nuevamente. A veces Jorge habla sin pensar, es como una
especie de gorila que actúa involuntariamente y que le falta la parte derecha
del cerebro. Me enojé demasiado con él, es decir, creer que he tenido
relaciones con alguien que acabo de conocer me disgustó mucho y mi animal afloró
de inmediato. Me detuve y le dije a Natalia que se tapara los ojos. Fui en
busca de Jorge con un takle que había visto en la lucha libre y lo llevé contra
el suelo. Le di de trompadas y lo patee en los genitales para que no tenga
relaciones nunca más. Andrés me contuvo y me agarro de los brazos. Roberto miraba estupefacto. A mis diecisiete
años sabía defenderme. Nunca con golpes pero esa vez me gano la bestialidad y
pasó lo peor. Ensangrentado y con el polo rasgado Natalia me llevó a su casa para
curarme las heridas que me propinó Jorge en su defensa, claro que sí. En su solitaria sala me confesó que lo que
hice fue muy valiente y se mostró agradecida. Entre líneas pude ver que me
decía: me gustas, cásate conmigo, te amo. Pero solo eso estaba en mi mente y no
había forma de que me estuviera enamorando de ella. Solo me trompeé por
defender mi honor. Cabe resaltar que me gustó mucho que me curara a solas. En
ese momento solo quería pasarla bien con ella. Quería que fuéramos a su cuarto
y tuviéramos sexo hasta cansarnos, pero de hecho era una mala decisión, nada
podía destruir la bonita amistad que íbamos construyendo. Esa era nuestra
promesa. Al despedirme, ella me besó en
la boca. Fue largo y pronunciado. Y así fue como la odie. La odié porque no
supo valorar mi amistad. La odié porque no valoró como me siento al besar a
alguien que no quiero. Creer que ella puede tener la razón fue su sepultura. La
odié porque no cumplió con la promesa. Le dije con un adiós que nunca más la
quería volver a ver. Que ya no quería ser su amigo y que trate de ser feliz
(sarcasmo) Camino a casa quería olvidarla y solo ir donde Jorge a disculparme y
a ver como se encuentra. Además decirle que Natalia no vale la pena y que ahora
quería andar junto a ellos. Natalia iba a ser borrado de mi mente. Finalmente
sin ser enamorados me marcó con sus actitudes. Nunca más quería ver su rostro.
Lo juro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario