1. Todas las mañanas de verano se
levanta entre las seis y siete para darse una ducha helada, preparar su
desayuno y hoy día, especialmente, alistar su mochila. No hay forma de pegarse
a la cama pues pone tres despertadores en su habitación, uno debajo de su
almohada, cabe resaltar. Hoy, antes de su ducha, ha conectado su ipod a un par
de altavoces para disfrutar de su baño y corear las canciones de Cerati.
Síntoma de felicidad. Empieza con “prófugos”, no canta, solo piensa. Luego le
sigue “persiana americana”, se soba la
entrepierna y grita: ¡hasta donde llegare! Finalmente acaba con “signos” y termina
hipnotizado y lleno de nostalgia. Esta canción lo transporta a su niñez. Por
ejemplo, cuando pasaba la tarde de domingo mirando a través de la ventana las
nubes que iban formando figuras de
animales para su vista u ojo Inigualable o simplemente cuando se iba de viaje
en las antiguas vacaciones de verano, sumamente extraño. Ya casi son las siete
y todavía no ha preparado su desayuno. Por un momento odia a Cerati. Después de
ingerir cuatro panes con mermelada y una taza de leche con cocoa busca la
escoba de la casa porque hoy le toca limpieza. Es lunes de limpieza.
Definitivamente está ansioso. Barre el suelo marcando algunos clásicos pasos de
marinera y silba para acompañar la acción. Nadie lo va a detener porque es verano y en verano él se queda solo en
casa mientras sus padres disfrutan de unas vacaciones lejos de lima, al menos
eso le dicen. Debido a su ansiedad ha olvidado apagar la lavadora y ahora la
lavandería está llena de espuma de detergente. Más trabajo para él. Después de
tantos traspiés, y debido a la ardua labor que ha realizado durante el día
decide pedir por teléfono comida rápida, obviamente chatarra, porque ya no le
quedan ganas de mover algún dedo. Devora rápidamente y termina satisfecho,
luego prende la televisión para distraerse mientras su estomago digiere para
luego enviarlo al retrete a gestionar el cometido. Basura, basura, basura y
apaga la televisión. Piensa: tengo que pagar el servicio del cable o si no moriré
indigestado de basura. Vuelve a prenderlo, mira fijamente la pantalla y
realmente le dan ganas de defecar. Ya no falta nada para asistir a su primera
clase veraniega de inglés. La ansiedad poco a poco se convierte en adrenalina.
Para este mes se ha prometido ser más humilde, no caer en el juego de mujeres y
sacar una buena nota en el curso. El salón de clases se presenta agradable. No
hay mucha gente pero si das un vistazo rápido pareciera súper lleno. Percepción
engañosa. Lo que le encanta hacer el primer día de clases es tomar el
protagonismo y recurrir a las clásicas bromas de salón. Pero hoy es diferente.
Acaba de entrar una chica demasiado hermosa como para ser real. Resulta que ha
llegado tarde y se ha disculpado con una sonrisa con el profesor. Esa sonrisa
sin duda alguna fue el motivo del cambio de actitud que tomo el muchacho. Lo
avergonzó internamente. Le dio un sacudón y lo hizo entrar en razón. Ella se
llama Romina. Lo anotó inmediatamente después de que el profesor pasara por
segunda vez la lista de alumnos. Sin más ni menos el profesor decide realizar
un trabajo en equipo. Realmente es afortunado pues Romina estará en su equipo. Hola
se deciden ambos. Realmente él se muere por ella. Así sea solo físicamente.
Cada vez que sonríe se le mueve la homeostasis y lo desequilibra. Una especie
de catarsis ocurre en su interior cada vez que habla. Romina le empieza a
contar que hace por la vida, que quiere hacer más adelante, y que es lo que más
ama y odia a la vez. Sin embargo, luego
de varios minutos de dialogo, el muchacho grita en silencio con la estocada.
Tengo enamorado, dice Romina. No hay forma, se responde internamente. Todo iba
bien, la coquetería, las caricias, la sonrisa, la mirada, pero ahora esta
jodidamente paralizado. La conversación fluye pero ya no es la misma. Cómo conquistar
a una chica que está comprometida se pregunta él mientras el profesor parlotea
su cháchara barata haciendo creer que es americano nato. Efectivamente está
enamorado. Durante toda la noche piensa en su sonrisa. Solo la quiere para él.
Imagina un mundo donde están los dos solos y ella le sonríe a él todo el día y
cuando cae la noche, ella lo abraza, le hace caricias en el pelo y le canta al
oído mientras suena “love me do” de fondo. Es tan bonito enamorarse en verano.
Como que hay otro feeling, le dice a sus amigos por chat, que por ahora solo
saben que se llama Romina. La bellísima Romina. Nadie como ella. Termina
posteando su alegría en twitter y se va a dormir. Mañana es otro dia.
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