miércoles, 5 de diciembre de 2012

Una triste realidad


Esto lo escribí este año, entre junio y julio. es un poco reflexivo. En fin, disfruta y recuerda que es un cuento. Ficción!

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El es López, la mayoría lo llama así porque su nombre es árabe y es muy difícil de pronunciar. Siempre viste una casaca roja de cuero y lleva un crucifijo a la altura del pecho. Es daltónico. Sufre de taquicardia y lleva muletas porque le amputaron un pie y no tiene suficiente dinero como para comprar un ortopédico. Actualmente presenta cuadros de asma, así que lleva su inhalador en el bolsillo. También sufre de alergias al polvo, chocolates y a los camarones. Hace una semana le acaban de detectar cáncer de estomago severo y a su madre también, pero no en la misma fecha, sino antes. Hace dos horas lo han desalojado de casa junto a su madre y hermana. Su abuela ha aceptado que se hospeden en la suya mientras arreglan su situación. López ha salido de la casa de la abuela y ha intentado tomar una combi, pero hace media hora que nadie le da bola. Se ha decidido tomar un taxi, así que con su muleta levantada, intenta detener a alguno, pero nadie se detiene. Todos huyen de él. Lo insultan, lo señalan, hasta le escupen. No sabe qué hacer, se siente perdido hasta que ve a un policía, símbolo de seguridad y por ahora salvación. Se dirige hacia el después de haberse aplicado su dosis de asma. El policía se percata que viene hacia él e inmediatamente saca su celular y se pone a cotorrear. Cotorrea intensamente que es imposible hablarle porque no escucha nada. López desiste y se aleja. López tiene que llegar a la conferencia de su amada, o si no, ella se enojara y lo odiara toda la vida. Saca su reloj, lo mira, y decide caminar; todavía hay tiempo. En realidad no camina sino cojea con las muletas. Cojea y cojea y nadie se detiene a echarle una mano u ofrecer su hombro de conciudadano. Exactamente se cayó diez veces al suelo, se ha hecho 3 heridas profundas. Como si fuera poco, el cielo se ha nublado y parece que va a llover. En efecto, el cielo pareciera mas enojado que nunca, no solo llueve; también truena. López esta empapado. Casi falta dos cuadras y media y López llegara a la conferencia. En el camino se encuentra con su buen amigo Lucho el gago. Charlan poco. Lucho le trata de decir que no podrá asistir a la conferencia. López no comprende, no importa, esta con prisa. Trata de acelerar el cojeo para llegar. Esta agitado y entonces se aplica su dosis de asma. Llega y toca la puerta. Sonríe. Aun no empieza. Decide ir al baño para curarse y secarse. En la puerta del baño se percata que cobran el servicio. López está sangrando de los codos. La portera del baño no lo deja entrar hasta que alguien se digna a pagar su servicio. López agradece y va directo al inodoro de discapacitados. Esta ocupado. López lo apresura y el individuo lo carajea. Entonces empieza a curarse sus heridas con sus toallas perfumadas que lleva en su bolso, mientras espera a que salga el individuo del inodoro de discapacitados. López recuerda cuando su mama curaba sus heridas y luego lo mimaba y le decía: hijito ten más cuidado y fíjate por donde caminas. Indudablemente no se fijo por donde caminaba y es por eso que perdió un pie. Se ríe inconscientemente. Finalmente sale y se sienta en la tercera fila, al costado de un invidente. López recibe un mensaje de texto: “mama está en el hospital y la van a operar de inmediato”. Es su hermana. López entra en pánico y responde: “por favor, acompaña a mama todo el tiempo, estoy en una conferencia y no creo poder estar con ella”. Su amada sale e interrumpe su “texteo”. Ella se encuentra en silla de ruedas y con los brazos sobrecogidos, como un boxeador en posición de defensa o un portero de fútbol preparándose para una jugada. Es parapléjica. López está enamorado de una parapléjica. Este amor es de otro nivel, no es de seres humanos. La conferencia dura un par de horas, por supuesto, con la ayuda de médicos y asistentes. Al finalizar ella logra decir: te amo López. López solo atina a parase de su asiento y a aplaudir descontroladamente con algarabía y jubilo en medio de un público enmudecido. Así acaba una de las tantas conferencias de discapacitados en el “salón de los olvidados”. La gente aquí pasa un buen momento intercambiado ideas y realizando eventos que se adecuan a sus capacidades. Así es como pueden vivir ellos. Encerrados, aislados y olvidados de la población que se dice llamar humanidad.
 Han pasado tres meses de la muerte de López. ¡Sí!, él ha muerto. Los médicos declararon que las heridas fueron demasiado profundas, y tal era la emoción y la voluntad que tenia por asistir a la conferencia que perdió mucha sangre sin darse cuenta. A esto se le unieron sus problemas con el asma y la taquicardia. En fin, si tú lo viste por la calle y no lo ayudaste, creo que mereces el castigo divino. Todo quedara en ti y solamente en tu conciencia asquerosa. Ayudar no está demás. Fuiste egoísta y caprichoso. Agresivo e impertinente. Por esa actitud, tu alma quedará manchada con rencor y odio, y  estarás marcado por una inmensa triste realidad.

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